¿Y si el verdadero éxito no fuera llegar más lejos, sino permitir que Dios haga su obra en nosotros?
Muchas veces pensamos que tener éxito es alcanzar metas, cumplir sueños o lograr grandes cosas. Pero, cuando conocemos a Jesús y decidimos caminar con Él, descubrimos que el verdadero éxito también está en vivir conforme a su propósito.
En Isaías 6:8 encontramos una respuesta llena de entrega y confianza: «Heme aquí, envíame a mí».
Isaías estuvo dispuesto a decirle sí a Dios. Y nosotros, ¿estamos dispuestos a poner nuestra vida en sus manos?
Dios nos recibe tal como somos. No necesitamos ser perfectos para acercarnos a Él. Cuando cultivamos una relación sincera con Jesús, nuestro corazón comienza a transformarse: Él nos perdona, nos renueva y nos da la oportunidad de comenzar de nuevo, como quien recibe un cuaderno en blanco para escribir una nueva historia.
Una vida consagrada es una vida dispuesta a dejarse transformar por Dios.
No se trata de una decisión que tomamos una sola vez, sino de elegir cada día caminar con Él, como nos enseña Romanos 12:1-2. También significa poner nuestros talentos, experiencias y capacidades al servicio de los demás, recordando que fuimos creados para hacer el bien (Efesios 2:10).
A veces, Dios se hace visible en los gestos más sencillos: una palabra de aliento, una escucha sincera, una mano tendida o una manera diferente de amar. ¡Nuestra vida puede ser una semilla de amor que bendiga a quienes nos rodean, comenzando por nuestra propia familia!
Hoy, en Semillas de Amor, te invito a preguntarte:
¿Estoy disponible para lo que Dios quiere hacer en mí y a través de mí?
No necesitás tener todas las respuestas ni conocer todo el camino. A veces, el primer paso es simplemente decirle:
«Señor, acá estoy. Guiá mis pasos, transformá mi corazón y usá mi vida para bendecir a otros».
Porque el verdadero éxito no consiste solamente en llegar lejos, sino en caminar de la mano de Dios y permitir que su amor llegue a otros a través de nosotros.
Reflexión inspirada en la prédica del Pastor Maximiliano Michalewsky, de Iglesia Experiencia con Dios.
