Entre el caballo y el burrito

29 de marzo

Entre el caballo y el burrito

El caballo se alista para el día de la batalla, pero la victoria es del Señor.

Salmo 33:17


Hay mensajes que no solo se escuchan… se quedan trabajando en el corazón. Y así me pasó con una enseñanza que compartió el Pastor Pana Guevara, de Hillsong, que me llevó a mirar el Domingo de Ramos desde un lugar mucho más profundo.

A veces creemos que para avanzar hay que imponerse, levantar la voz o demostrar fuerza. Como si el mundo solo respetara a los que “ganan”. Pero… ¿y si el verdadero poder fuera otro?

El Domingo de Ramos nos regala una escena que, si la miramos con atención, nos cambia la forma de entender muchas cosas.

Jesús entra a Jerusalén (Mateo 21:1-11), cumpliendo lo anunciado en Zacarías 9:9. Pero lo hace de una manera que rompe todos los esquemas: no entra en un caballo, como lo haría un rey poderoso según este mundo… entra en un burrito.

Y ahí empieza todo.

Porque hoy el mundo nos enseña que el poder se impone, que hay que marcar autoridad, que cuesta muchísimo dar lugar a las ideas del otro. Vivimos rodeados de exigencias, de expectativas, de luchas por tener razón.

Pero Jesús muestra otra forma.

Cada día nosotros también tenemos que “entrar a nuestra Jerusalén”: el trabajo, la familia, las relaciones, los proyectos… y en medio de todo eso, nos toca elegir.

Elegir mansedumbre en vez de ira.
Elegir verdad en vez de conveniencia.
Elegir paz en vez de confrontación y orgullo.
Elegir servir con amor en vez de imponer desde el miedo.

Es una elección constante.

Porque el mundo siempre va a elegir el caballo…
pero el cielo siempre elige el burrito.

El caballo representa fuerza, imposición, poder momentáneo.
El burrito representa paz, humildad y una manera distinta de vivir.

Mientras los sistemas de hoy muchas veces se sostienen en el miedo, el Reino de Dios se sostiene en el amor y en la paz.

Y algo que me quedó muy marcado es esto: todos los días decidimos si dominamos o si servimos.

El caballo puede hacerte sentir fuerte por un momento…
pero el burrito te enseña a vivir en paz todo el tiempo.

Hoy hay muchos jinetes de guerra… pero pocos portadores de paz.

Jesús, al entrar en un burrito, no solo cumplió una profecía… nos mostró su manera de vivir. Nos enseñó que no se trata de imponerse, sino de amar, de servir y de caminar en humildad.

El caballo se alista para el día de la batalla, pero la victoria es del Señor.

Salmo 33:17

Porque hay un Reino que no se basa en coronas…
se basa en humildad y paz.

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